Características de La Ley de Segunda Oportunidad

Hasta la aparición de La Ley de Segunda Oportunidad, publicada el 29 de julio de 2015, en el boletín oficial del estado y que entró en vigencia el 30 de julio del mismo año, las empresas contaban solamente con un recurso legal para declararse en quiebra, y al hacerlo pedir con ello la exoneración de sus pasivos en casos de insolvencia.

 

Particulares y autónomos no podían sino arrastrar las deudas acarreadas por un fracaso empresarial del tipo que fuera. Debido a esto, podían ser perseguidos de por vida por sus acreedores, aunque ya no tuvieran nada.

 

Los abogados expertos en esta materia, al velar por la aplicación y el fiel cumplimiento de La Ley de Segunda Oportunidad, lo que hacen es buscar la posibilidad de obtener un perdón, a través de un tribunal, de todas las deudas hasta por montos cercanos a los cinco millones de euros.

 

Requisitos de La Ley

Esto es posible de obtener, siempre y cuando se haya actuado de buena fe, lo cual quiere decir no haber cometido ciertos delitos específicos, tales como que no se haya intentado ir por detrás del tribunal para negociar de manera extrajudicial con sus acreedores; que su insolvencia no haya sido provocada de manera intencional por el propio emprendedor; que éste no haya sido condenado por delitos contra el orden socioeconómico de la Hacienda Pública y la Seguridad Social; o, que en los últimos cuatro años a la petición del concurso de esta Ley de Segunda Oportunidad, el emprendedor no haya rechazado una oferta de empleo “adecuada a su capacidad”, según reza el texto de dicha Ley.

 

También es indispensable satisfacer el requisito de haber intentado llegar a un acuerdo extrajudicial con los acreedores, con la finalidad de aplazar el débito, y fijando un calendario de pago inferior a diez años o su liquidación con bienes propios.

 

Hasta la aparición de esta ley, no existía ninguna otra que permitiera, de una manera organizada y tutelada por un tribunal, tener una segunda oportunidad o un nuevo comienzo financiero en nuestro país.

 

Quiénes pueden acceder a la ley

En principio, cualquier persona física que no pueda pagar sus deudas puede acudir a la Ley de Segunda Oportunidad.

La mayoría de los españoles desconoce que desde 2015 se promulgó la Ley de Segunda Oportunidad publicada en el BOE, creada para liberar a personas con dificultades económicas de la pesada carga que suponen las deudas. El objetivo principal es permitir a las personas sobre endeudadas rehacer sus vidas, para poder emprender un negocio de nuevo sin acarrear con deudas toda su vida, además de evitar que se vea limitado a acceder a un crédito. Esta Ley de Segunda Oportunidad vale tanto para particulares como para personas físicas. Es una Ley que ampara a las familias. Así mismo ampara tanto a las hipotecas como a los autónomos.

La Ley de Segunda Oportunidad permite, tanto a particulares como a los autónomos, acogerse al acuerdo extrajudicial de pagos, mediante una reunión entre acreedores y el particular, acompañado éste por su representante y asesor legal, quien normalmente ejerce también el papel de mediador concursal.

El objetivo es llegar a un acuerdo de pago que se ajuste a la situación de insolvencia del particular.

La Ley de Segunda Oportunidad es una legislación que ofrece una verdadera segunda oportunidad.

 

Beneficios de La Ley

El principal beneficio de La Ley de Segunda Oportunidad, es la Exoneración de las deudas.

 

Además, a través de los beneficios que otorga esta Ley, el particular insolvente tiene ahora la oportunidad de contar con un plan de pagos a 5 años, en el caso de aquellas deudas no exoneradas dentro del acuerdo con los acreedores.

 

Vale decir que lo primero que se intenta conseguir entre las partes, es un acuerdo extrajudicial con las entidades bancarias. Si no se consigue, se abre la posibilidad de ir a juicio y demostrar que se es insolvente. Se configurará entonces un plan de pagos, mediante el cual el deudor pagará aquello que pueda durante 5 años y, al finalizar dicho plazo, se extinguirán el resto de deudas pendientes.

 

Los requisitos para acogerse a los muchos beneficios de esta novedosa Ley, pasan por el comportamiento ético adecuado del deudor, es decir, que éste se haya comportado con una adecuada responsabilidad legal y contractual, todo ello desde el momento en que conoció que no sería capaz de hacer frente a las deudas que había contraído.

 

También es de suma importancia que este deudor se haya mostrado favorable a celebrar acuerdos y obligarse frente a sus acreedores.

 

En definitiva, las opiniones de los entendidos acerca de esta delicada materia en legislación sobre cancelación de las deudas y los compromisos financieros adquiridos, es que esta Ley de Segunda Oportunidad mejora mucho la situación de insolvencia de aquellas personas que, tras periodos de angustia en una situación económica asfixiante, finalmente podrán recibir la asesoría y la ayuda necesaria para negociar y cancelar las deudas.